En Riofrío no hace calor, al menos bajo sus aguas. Es la cualidad natural que ha convertido el cauce de este pequeño y constante afluente del Arroyo Salado, en uno de los paraísos naturales del sur de la península Ibérica. Un ecosistema en el que los termómetros marcan 15 grados centígrados ya sea agosto o enero, verano o invierno, lo que para los científicos es una característica que permite la pervivencia de una rica biodiversidad con especies animales y vegetales que, en otros lugares, emigran según las épocas y que en la localidad de Riofrío, en el municipio de Loja, se mantienen de forma permanente, sobre todo aves acuáticas o asociadas a los ecosistemas de ribera.

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