¿Por qué ECO?

Qué normas regulan la acuicultura ecológica en Europa y beneficios para el consumidor

Toda la producción ecológica en la Unión Europea está obligatoriamente regulada por el Reglamento Europeo 834/2007. Dicho reglamento ha sido posteriormente desarrollado por los Reglamentos 889/2008; 710/2009 y sus sucesivas modificaciones.

En un resumen muy somero, podemos decir que la acuicultura ecológica cumple con todos estos reglamentos, que son muy exigentes y complejos y que regulan todo el proceso; entorno de producción, proceso de cría, alimentación, manejo, bienestar animal, proceso de elaboración y la influencia de todo ello en el medio ambiente sin olvidar nunca la más exigente garantía sanitaria y de calidad del producto para el consumidor.

A su vez el cumplimiento de todos estos condicionantes está obligatoriamente vigilado por un organismo externo independiente, autorizado por la UE. Este tiene derecho a entrar en cualquier momento, en cualquier parte de la empresa y verificar cualquier situación, cogiendo muestras para analizar tanto las materias primas como los productos, así como el agua antes y después de la producción y cualquier otra cosa que quieran, incluidas la total trazabilidad y la contabilidad. Todos los proveedores de la empresa han de cumplir el mismo proceso y condicionantes.

Todo este exhaustivo sistema de control es una importante garantía para el consumidor exigente que cuando se deleita con un producto de la acuicultura ecológica sabe que está disfrutando de un producto bueno y saludable, libre de aceleradores del crecimiento, residuos químicos, pesticidas, OGMs y cualesquiera otros productos peligrosos para su salud, así como es consciente de que su producción ha sido respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal.

En las tres piscifactorías de Riofrío 1963, donde criamos y cuidamos los esturiones de los que obtenemos el Caviar de Riofrío, no empleamos bombas para mover el agua. Todo el movimiento se produce por el flujo natural del agua gracias a la orografía de la ribera del río Frío. No necesitamos emplear ningún sistema de elevación o reducción de temperatura, porque el agua nace a menos de 300 metros de la piscina más alta a una temperatura de entre 14 y 16 grados. Y nuestra producción es realmente “km 0”, ya que todo el proceso, desde el alevinaje, hasta el envasado se realiza a lo largo de más de 18 años en la misma localización.

Un tercio de la superficie de las instalaciones se emplea para depurar y limpiar el agua mediante vegetación natural, de modo que ésta es devuelta de nuevo al río en unas condiciones óptimas y ese hábitat de humedal que recreamos permite la vida de una muy variada avifauna autóctona. Podemos, por tanto, hablar de impacto cero.